header-photo
Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cumpleaños. Mostrar todas las entradas

Dos años sin parar de contar


Hace un par de años que le puse contador a este blog. En realidad entré en la blogosfera activa atreviéndome a escribir un 24 de mayo de 2007, luego vamos camino de los 3 años. Por aquel entonces no sabía ni qué nombre ponerle y tomé la idea de mi amigo Hashim, asociando la palabra pueblo al nombre de Almodóvar. Poco a poco aprendí a colocar gadgets, hasta que se me ocurrió contar las visitas.

En todo este tiempo la temática ha sido variada y heterogénea. Desde sentimientos o situaciones muy personales hasta denuncias públicas de algo que a mi entender no se debe hacer o que a un servidor le parece que está mal. No han sido muchos los post que se han subido, pero ya van más de 8000 los visitantes a esta página y me consta que desde fuera de Almodóvar son bastantes los que la siguen.

El contador de este blog cumple hoy sus dos años de existencia y espero que siga computando los visitantes que me leen unos cuantos más. Voy a seguir escribiendo. Sin compromisos ni obligaciones. No seré yo el que asegure publicar un artículo al mes, pero si que prometo mantener el chiringuito abierto y decir lo que pienso cuando me apetezca.

Si gustáis... probar un trocito de tarta

imagen vía: flickr

Tres en un mes

No fue hasta el 15 de julio cuando tuve la oportunidad de conocer su música. Mumin se pasó por mi cumpleaños acompañado de Jairo y como regalito nos ofrecieron un recital de la música que saben hacer. Lleva ingredientes diversos, si bien, uno que no es experto, ha intentado distinguir su poquito de reggae, de soul, de rap (o es hip hop?), algo de flamenco y con raices étnicas. Shabu y el Niño de la Guitarra nos regalaron un unplugged delicioso. Eramos algo más de una docena, sentados en la hierba, al lado del agua y con un maravilloso techo de estrellas en la madrugada. Para mí, que no había escuchado nada de ellos antes resultó un espectacular descubrimiento: la música justa, la voz de Mumin llena de soul, la de Jairo, en un perfecto y correctísimo andalú, ritmos del mundo y... las letras, esas magníficas letras, preñadas de denuncia y compromiso como muy pocos saben hacer hoy.



Unas semanas más tarde, los pudimos disfrutar también en el Ateneo. En esta ocasión el equipo de audio no supo estar a la altura de las circunstancias y las temperaturas de este mes de agosto intentaron jugar en contra. Pero aún así, un selecto grupo de jóvenes y no tan jóvenes, llenó por la mitad el caluroso salón del Ateneo. Nueva sorpresa. Muchos de los presentes cantaban las canciones de Shabu one Shant. ¡Mi hija Marta y algunos de sus amigos/as se sabían las letras!



Acto tercero. Playa de Calahonda, en la dulce Narixa (como la llamara el padre del artista en "Párrafos..." su primer libro). El "Papagayo" estaba hasta la bola. Ni un asiento libre y pocos huecos en el suelo para sentarse. El equipo de sonido en su punto. Y Shabu y el Ninho DLG acompañados por los teclados de Deivi hicieron vibrar al respetable. Ahora estaban en su ecosistema natural, rodeados de un público que los adora, en un acústico similar al del Ateneo de Almodóvar, y contando con la colaboración de Little P (léase litelpi). Mu rebien, un lujo.


Así que en poco más de un mes... tres acústicos de Shabu one Shant, acompañado por el Niño de la Guitarra y en esta última ocasión, con las colaboraciones de Deivi y Little Pepe ¿qué más se puede pedir? Dejo aquí abajo las canciones con las que abrió y cerró el concierto acústico: Hay que celebrarlo y Mercaderes.