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Tocar la tierra




No se si será la necesidad de tocar la tierra, percibir sus texturas o sentir su aroma cuando la impregna el agua del pozo. O a lo mejor es la influencia de los amigos que disponen del suyo propio y admiro con sana envidia. Tal vez sea un radical cambio en la dieta que mantenemos en casa, con un mayor aporte de verduras y hortalizas lo que me hace mirar las huertas con otros ojos. O quien sabe si el frecuente contacto con vegetarianos "de pro" como mi amigo Arturo, pero la verdad es que desde hace un tiempo tenía rondándome en la cabeza la idea de poner un pequeño huerto y hoy ha sido el día.

Gracias a mi amigo Martín, ayer por la tarde comprábamos unas planteras cerca de Fuente Carreteros, despues de hablar con Pepe Minguéz en Los Cañuelos y decirnos que a él se le habían acabado. Cuarenta plantas de tomate para invernaderos en un experimento que no sabemos si dará resultado, pero que tenemos que ensayar. Al dueño de los viveros se le ocurrió regalarme un buen manojo de plantas de cebollinos y también las hemos sembrado. Dentro de unas semanas llegarán las coliflores, coles, escarolas y lechugas

Quizás no deba llamársele huerto a los dos surcos de unos 6 metros que les hemos excavado (muy poco yo, y mucho Martín, maestro de la azada) al duro suelo de la parcela, pero desde luego es una ilusión que me mantendrá entretenido durante el final del verano y comienzo del otoño.

Mesa redonda sobre la crisis mundial




Nunca es tarde si la dicha es buena. Por eso, a pesar del tiempo transcurrido desde que tuvo lugar la mesa redonda que Martín Segovia organizó para tratar el tema de la crisis mundial, no es tarde para tener una reseña. un pequeño artículo en el que comentar el tema.

Lo primero, la idea. Sólo a una persona como Martín se le podía ocurrir una idea como esta. Sólo a un hombre en medio del proceso que está experimentando y con la trayectoria vital de Martín, en plena metamorfósis, se le mete entre ceja y ceja reunir a las principales corrientes políticas representadas en su pueblo, a representantes de sectores como la sanidad, la educación, la juventud, la religión católica, la musulmana y ponerlos a opinar sobre lo que está ocurriendo en el Planeta.

Lo segundo, el desarrollo. La invitación de Martin germinó en la mayoría de los que fueron invitados. Todos tenían cabida, incluída la alcaldesa, quien, como era de esperar, declinó la invitación. Una reunión previa para concretar la forma de proceder y el funcionamiento del acto y la solicitud de un lugar para hacerla. Finalmente fue en el Ateneo de Almodóvar, en un salón con bastantes asistentes. Cada uno de los participantes expuso sus ideas y opiniones y no faltó quien aprovechó el "atril" para hacer campaña electoral. La evidencia y el espiritu del acto señalaban en dirección contraria. Se pretendía justamente lo contrario: buscar puntos de encuentro, aunar esfuerzos, recapacitar sobre los errores cometidos y sumar voluntades. Por eso la utilización partidista de la tribuna pública de algunos/as resultó una lamentable forma de autodescalificarse.

Por último, el no debate, la no réplica, la no discusión. Martín no quería que hubiera nada ede so y casi casi lo consigue. Sólo unos someros coletazos a última hora. Inevitables, por otra parte.

En conjunto... todo un éxito. Hasta el punto de que IU organiza a los pocos días un acto gemelo con la única participación de Julio Iglesias... digo Anguita, a modo de superestrella mediática, con talante docente, pero sin posibilidad de réplica. Un verdadero acto preelectoral de Izquierda hUndida, a las pocas semanas de la fuga de Rosa al gobierno de Andalucía. Nada que ver con el acto auténtico del Ateneo.

Imágenes... que dicen que valen más que mil palabras. El vídeo dentro de unos días:

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Los roscos de Martín


Una sesión de repostería no es más que un ratito de charla juntándose un grupo de amigos para preparar unos roscos. Y eso es lo que estuvimos haciendo ayer por la tarde.

"Traigo el molde pa los roscos"
"Pues aquí tengo el aceite los limones y los huevos ¿qué mas nos hace falta?"

La receta para preparar roscos que nos trajo ayer Martín es muy sencillita y muy fácil de recordar:

Por cada huevo:
  • la rayadura y el zumo de un limón
  • la rayadura y el zumo de una naranja
  • 7 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 7 cucharadas soperas de leche
  • 7 cucharadas soperas de azúcar
  • medio sobre de levadura Royal
  • la harina que admita hasta hacerse una pasta compacta
Los ingredientes se mezclan y se amasan con una batidora eléctrica de brazo o con una cuchara de palo y luego se va rellenando un molde que a modo de jeringuilla con embudo va formando los roscos de masa. Estos se frien en abundante aceite bien caliente y tras ser escurridos se cubren de una mezcla de azúcar y canela.

Como la conversación era amena y la tarde se puso agradable, preparamos hasta 6 huevos.

"¡Chiquilla que esos son muchos roscos!"
"Da igual, así tenemos pa repartir"

Y entre te roiboos sudafricano del que nos regaló Arturo, las conversaciones con Dios y los comentarios del libro de Fernando Castro Sánchez, la masa fue fermentando hasta el momento de llegar a la fritura. Hasta nos dió tiempo de llamar por teléfono a maese Audalla y su Mariamnur que estaban llegando a la provincia de Soria. Un poco más tarde se acercó por casa el hermano Antonio Manuel preguntando por el enfermo y también se llevó una bandejita para probarlos.

Ahí dejo algunas instantáneas del evento, se aceptan comentarios: