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Yo soy de un país que no existe, de un estado imaginario

Las procesiones por las calles del pueblo en un día del Corpus Christi y mientras, en el campo, en pleno contacto con la naturaleza un hombre y una mujer se reconocen musulmanes. Asistir a una shahada puede ser algo que sin quererlo te llene de emoción. Por muy lejos que te puedas encontrar de Dios o de Allah es dificil sustraerse al evento cósmico que supone la unión de un nuevo fiel a la comunidad del Islam. Del mismo modo que los niños y niñas que este año tomaron su Primera Comunión desfilaban hoy en procesión, Carmen y Jesús decidieron también hoy hacer pública su certeza de que no hay ningún Dios más que Allah y que Muhammad es su profeta. Los unos con ricos atuendos especiales para la ocasión. Los otros de manera sencilla, con los pies descalzos o con un inmaculado velo blanco cubriendo el pelo. ¿Y la fiesta? ... "ya la haremos que estos nuevos hermanos ya no pueden esperar más". "Bienvenidos Rahman Yamila y Saleh Abdel Rahim al encuentro con la Realidad, al hamdulilah..."

Luego la charla, el rato agradable compartiendo té y tertulia. Hablando de la utopía, del ir y del venir, de llevar y traer. Anécdotas junto a las arenas del desierto, idiomas, viajes, estudios, intercambios...
- "Y de dónde es usted que habla tan bien el español"
- "Soy de un estado que sólo existe en mi imaginación"
pensó para sus adentros el andalusí de cana barba, pero sus labios, bañados en una sonrisa serena, se decidieron al final a abrirse para responderle
-"Yo soy de un País que no existe"-



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